Estaba yo tan tranquilo nadando y jugando en mi casa-barriga, cuando de repente, un temblor sacudió todo mi mundo. Y después otro, y otro… ¡terremoto! grité con todas mis fuerzas asustado. Al rato la cosa se tranquilizó, pero menudo susto, mi casa no dejaba de moverse cada 10 minutos y algo parecía empujarme hacia afuera. ¡Eh dejar de mover esto que todavía es demasiado pronto!
Parece que al final la cosa se calmó, me enteré que los doctores estaban cuidando a mami en el hospital y, aquí es donde comienza la segunda parte de la historia. Todos los días y, a veces, hasta dos veces en el mismo día invadían mi intimidad acercando micrófonos a mi casa-barriga para espiarme. Monitores creo que los llaman, aunque yo no podía consentir eso y cada vez que me lo acercaban me liaba a patadas con el aparato.
El caso es que parece que después de unos días de reposo de mami ya estoy listo para salir, aunque todavía no me he decidido, así que si os atreveis podeis dejar vuestros comentarios con vuestra apuesta. ¡Ah! que no se me olvide, permaneced atentos porque en breve os desvelaré mi nombre... 